Posteado por: jpsalazara | noviembre 24, 2009

San José, inerte concretización

San José, inerte concretización de concreto

José Pablo Salazar A.
www.shm-mella.blogspot.com

El caos de sus días es ya normal para su pasantes.

Alguna vez en mi corta vida pensé que las cosas eran perfectas, que existían las coincidencias, que todo caminaba como debía marchar. Hoy, mi vida avanza y, aunque sigue corta, sé que las cosas no están nada bien, que no existen las coincidencias, que es imposible saberlo todo y que San José, la capital de mi país, es una concretización de concreto con vestigios de sensibilidad aglomerados en el caos de su desorden, en el silencio de su noche, en el fruncimiento de sus rostros, en el olor de su bazofia y  en la desconfianza de sus pasantes.

 

La fuerza laboral del país vive en un área de tránsito cotidiano, veloz y oportuno y habita en la capital un mínimo de cuarenta horas cada semana.

Esa masa de personas es el eje de la sociedad y economía costarricenses y de ella emerge la respuesta del porqué inicié este comentario de manera tan… concreta.

Violencia, discriminación, ausencia de espacios públicos para deliberar -o simplemente reposar-, inseguridad, desigualdad, contaminación ambiental, visual, sónica, mecanicismo autómata e improductivo y el silencio cómplice de la corrupción, de la competencia desleal, del abuso y del irrespeto.

Como un nuevo renacimiento pero a la inversa –entonces sería refallecimiento-, el costarricense es el centro de todos los cambios que generan la nueva y deplorable identidad globalizada.

Otra muestra es el desvanecimiento gradual del patrimonio nacional. Su prueba fehaciente es la ausencia de la estirpe mística de la que algún día gozaron muchos lugares.

Con el leviatán del dinero susurrando en el oído y la sed insaciable de poder, los “líderes” de turno olvidaron que junto al economisismo evoluciona la sociedad costarricense.

Todos los días pasan por sus calles unos 3 millones de costarricenses.

 

 

La capitalina selva de cemento, lata y neón es el producto de esos oportunistas, quienes condenaron al mundo por adoptar ideologías de equidad y progreso reales y hoy, cuando el capitalismo arrastra todo al tenor de sus tentáculos: la globalización, la competencia desigual, la privatización y el libre mercado, esos esnobs se esconden.

La amplia clase pobre tiene acceso a alimentos solo en mercados callejeros

 

 

Los ciudadanos exigen la oportunidad de desarrollarse como seres íntegros y humanistas, identificados con la ciudad y participes del porvenir de la nación.

Son pocos los que sienten pertenencia a la capital pues ya no existen el orden y los carteles que identificaron al San José clásico y, con energía, resistieron los borbotones materialista del San José presente.

Es ineludible un cambio de conciencia enfocado hacia cada individuo y es estúpido creer en el cambio inverosímil impulsado por políticas monetarias o sociales aisladas, sinónimas de remedios caseros.

Urge la cura de las generaciones desde el ceno familiar, con una formación de calidad que desarrolle los valores, fortalezca el juicio critico y el amor entre todos los ciudadanos, porque solo unidos podremos ser y estar mejores.

Más sobre la capital de Costa Rica en http://es.wikipedia.org/wiki/San_José_(Costa_Rica)
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